Muchos gerentes y directivos de Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) nos preguntan si se puede implementar el Balanced Scorecard en una Pyme, como herramienta de gestión empresarial, o si, por el contrario, la aplicabilidad del concepto queda limitada por el tamaño de la compañía, y solo puede ser implementado en grandes corporaciones.

La respuesta a la pregunta es absolutamente afirmativa, es decir, el Balanced Scorecard sí puede implementarse sin restricción alguna en una Pyme.

Recuérdese que implementar el Balanced Scorecard persigue, según sus creadores, Robert Kaplan y David Norton(1), cinco propósitos fundamentales:

  • Traducir la estrategia de la empresa a términos operativos.
  • Alinear la organización con la estrategia de negocios.
  • Hacer que la estrategia empresarial sea el horizonte de trabajo diario de todos y cada uno de los colaboradores.
  • Hacer de la estrategia empresarial un proceso continuo.
  • Movilizar el cambio mediante el liderazgo de los directivos.

El Balanced Scorecard y la estrategia empresarial en una Pyme

Nótese que todos estos propósitos implican la existencia de una estrategia empresarial específica de la pequeña y mediana empresa, cuya ejecución será inducida y monitoreada a través de la metodología y los indicadores del Balanced Scorecard. Y esa es la verdadera cuestión relevante, teniendo en cuenta que la mayoría de las Pymes no cuentan con unos objetivos organizacionales y con una estrategia definida para alcanzarlos.

Así las cosas, existen razones poderosas para implementar el Balanced Scorecard en una Pyme, que cuenta, a priori, con todas las condiciones para que puede ser hecho de manera exitosa y efectiva.

En realidad, la definición de una estrategia empresarial no ocurre de manera abstracta en la mente de los directivos y gerentes, sino que al mismo tiempo se van estableciendo las acciones concretas para implementarla en la empresa. 

El Balanced Scorecard y las condiciones propias de una Pyme

De hecho, el Balanced Scorecard ha demostrado ser una poderosa herramienta de gestión para encontrar el vínculo entre la estrategia empresarial y tales actividades tácticas, por lo que en la práctica el proceso se realiza simultáneamente. Es decir, se decide la estrategia y, al mismo tiempo, se define el cuadro de indicadores y los mapas estratégicos propios del Balanced Scorecard. Lo único que se requiere es la voluntad política de los cuadros directivos de las Pequeñas y Medianas Empresas, quienes deberán diseñar e implementar una estrategia coherente con la situación de su empresa y con el mercado en el cual se desenvuelven.

Sin embargo, se deben tener en cuenta algunas consideraciones especiales para implantar el Balanced Scorecard en una Pyme. 

En primer lugar, hay que ser realistas en cuanto al Sistema de Información Gerencial (SIG) con el que cuenta la empresa, y su capacidad para generar datos útiles. En muchas ocasiones se definen indicadores de gestión que no se pueden medir de manera eficaz, bien sea por las limitaciones propias del SIG actual, o sencillamente porque no existe SIG alguno, como sucede hoy por hoy en muchas Pymes.

Consideraciones al implementar el Balanced Scorecard en una Pyme

Esta es una dificultad importante, aunque no insalvable, y debe ser tenida en cuenta al momento de elaborar el Balanced Scorecard, buscando soluciones prácticas que permitan contar con la información que se necesita para inducir y controlar la estrategia empresarial.

Un segundo aspecto problemático detectado es la inercia que demuestran muchas Pequeñas y Medianas Empresas en sus esquemas salariales, los cuales se consideran inamovibles. Es claro que la implementación de un Balanced Scorecard implica necesariamente cambios en la remuneración de las personas, pues la compensación laboral es uno de los inductores más efectivos para lograr el cambio y el enfoque hacia la estrategia. Esto no significa, necesariamente, un aumento salarial, principal temor de los directivos y gerentes, sino una reorganización que establezca un pago por metas logradas a todos y cada uno de los empleados.

Por último, es necesario estudiar con mucho cuidado los cambios que se quieren implementar y las consecuencias en el flujo de caja de las Pymes, que suele ser muy deficitario. En una Pyme, el plazo para cumplir los objetivos estratégicos, normalmente, es de un año a lo sumo, mientras que en una gran empresa puede hablarse sin problemas de tres a cinco años.

Los cambios promovidos por el Balanced Scorecard en una empresa pueden ser a más de un año, pero eventualmente pueden deteriorar la posición financiera de una Pyme en el corto plazo. Por ejemplo, un objetivo comercial como duplicar las ventas en un plazo de tres años, puede implicar grandes gastos de marketing que pueden no ser cubiertos adecuadamente por la empresa.

Balanced Scorecard para Pequeñas y Medianas Empresas

Si bien hasta años recientes los altos costos constituían un obstáculo para implementar el Balanced Scorecard en muchas Pequeñas y Medianas Empresas, el desarrollo de versiones “en la nube” –al igual que lo sucedido con muchas otras herramientas de software– ha puesto esta herramienta de gestión al alcance de empresas con presupuestos más acotados.

Uno de los software líderes en el mercado hispano, el Sixtina Balanced Scorecard, ha seguido este camino y, junto con otras soluciones tecnológicas, ya está accesible en esta modalidad en la nube.

(1) Kaplan, Robert & Norton, David: The Strategy-Focused Organization, Harvard Business School Press, 2000.

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