Cuando en 2004 Robert Kaplan y David Norton publicaron su libro Mapas Estratégicos: convirtiendo los activos intangibles en resultados tangibles, ese hito representó la incorporación del Mapa Estratégico como herramienta complementaria del Balanced Scorecard.

El Balanced Scorecard (también llamado Tablero de Comando o Cuadro de Mando Integral) se instaló en el mundo de los negocios en los años ’90. Desde entonces se consagró como la metodología más rigurosa y eficaz de gestión empresarial para medir la performance de aquellos considerados intangibles, tales como el capital humano, la información y la cultura.

Este sistema permite cuantificar sus fuerzas comerciales desde cuatro perspectivas:

  • Medidas económico-financieras
  • Clientes
  • Procesos internos
  • Recursos Humanos

Originalmente el tema fue desarrollado por Robert Kaplan y David Norton en dos importantes libros: El Balanced Scorecard: traduciendo la estrategia en acción (1996), y La organización enfocada en la estrategia: cómo las empresas usan el tablero de comando en el nuevo ambiente de negocios (2000).

Con su obra mencionada sobre los Mapas Estratégicos, los gestores del Balanced Scorecard completaron el modelo original basado en las cuatro perspectivas, agregando una dinámica de estrategias basadas en el tiempo.

El Mapa Estratégico en la gestión de las empresas

Pero, ¿cómo beneficia a una corporación el uso de Mapas Estratégicos?

Un Mapa Estratégico nos ofrece una representación visual de la estrategia de la organización. Este es realmente un típico ejemplo de cómo una imagen vale más que mil palabras.

Las Perspectivas Económico-Financiera y de Clientes describen los resultados de la empresa, mientras que las Perspectivas Procesos Internos y Recursos Humanos revelan cómo pretendemos alcanzar dichos resultados.

Por otro lado, la disciplina para crear el Mapa Estratégico compromete a todo el equipo ejecutivo, logrando una mayor claridad y compromiso para con la estrategia empresarial.

Una vez creado, el Mapa Estratégico se convierte en una herramienta poderosa de comunicación empresarial, que permite a todos los empleados entender la estrategia, facilitando el éxito de la gestión. A su vez, agiliza las reuniones ejecutivas al proveer una representación que permite observar rápidamente qué aspectos de la estrategia están teniendo éxito y en cuáles no está cumpliendo con las expectativas. La relación causal permite a los directivos verificar en la práctica la estrategia teórica.

El Mapa Estratégico según el tamaño de la empresa

¿Importa el tamaño de la compañía antes de considerar la implementación del Mapa Estratégico? ¿Quién se encarga de su funcionamiento?

Se ha podido observar que en empresas de no más de 25 empleados su aplicación ha resultado muy efectiva, y en compañías mayores ayuda también a alinear las múltiples unidades de la empresa.  

La gran mayoría de las empresas designa un responsable a cargo del Mapa. Esta persona garantiza el continuo ingreso de datos, el mantenimiento, cumplimiento y organización de los reportes mensuales, y de preparar la agenda para las reuniones de management sobre la performance de la estrategia. 

En organizaciones más grandes, el proceso es llevado a cabo por un equipo dedicado a la estrategia de la empresa. Este equipo se encarga, en especial, del proceso de revisión periódica y actualización del Mapa Estratégico, y provee un recurso central para implementar los cinco procesos de management que permiten enfocar estratégicamente la empresa: movilizar, traducir, alinear, motivar y sostener.  

El Mapa Estratégico y los objetivos de negocio

Una parte importante del trabajo de este equipo apunta a reforzar la disciplina para asegurarse que las estrategias alcancen los objetivos específicos para los accionistas y clientes, para formular una propuesta comercial que agregue valor en forma explícita, y, en lo interno, para crear y entregar dicha propuesta, alinear los recursos humanos, la información tecnológica y la organización cultural.

El marco de trabajo del Mapa Estratégico permite a las compañías identificar y unir el proceso interno con el humano, el informativo y la organización del capital para, de esta manera, lograr una propuesta comercial diferente. Así, el Mapa Estratégico y el Balanced Scorecard traducen la estrategia a objetivos específicos, medidas, targets e iniciativas en las cuatro perspectivas. En otras palabras, permite traducir, comunicar, implementar y revisar la estrategia.  

Una parte sustancial de nuestra metodología es ser completamente general y abierta: cualquier marco estratégico adoptado por una compañía necesita ser traducido y comunicado a través de todas las unidades comerciales y a todos los empleados para poder implementar la estrategia de manera efectiva. 

Los Mapas Estratégicos ayudan a profundizar el concepto de alineamiento. Lo que sigue es trabajar en los aspectos de gobernabilidad del Balanced Scorecard, integrando, adjuntando tableros de directores y accionistas. 

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