En casi todos los proyectos de consultoría empresarial, una de las preguntas que más incomodidad generan en los directores y gerentes es la que indaga acerca de los objetivos de la empresa. Cuando los directivos se encuentran en la situación de tener que poner los objetivos empresariales en palabras, empiezan a darse cuenta de las lagunas y ambivalencias que los sobrecogen.

Aunque estén escritos “en alguna parte”, los objetivos de una empresa son cáscara vacía si no forman parte del quehacer diario de todos los que tienen una cuota de responsabilidad en la toma de decisiones empresariales.

¿Por qué y cómo? Porque solo los objetivos de una empresa que se establecen y comunican con claridad tienen la capacidad de brindar orientación acerca del curso a seguir, aportar la motivación necesaria y proveer el marco de referencia para medir el desempeño.

La magia oculta en los objetivos de una empresa

¿Y cuál es la “magia” que dota a los objetivos de una empresa de un rol tan importante? Muy simple: son la necesaria articulación entre: (a) los resultados que se pretende alcanzar; (b) en un período determinado de tiempo (tanto el corto como el largo plazo); (c) mediante el uso de recursos y capacidades con los que ya se dispone o que se planea conseguir durante el proceso.

Entonces, ¿por qué resulta tan difícil que los objetivos estén siempre presentes y que se constituyan en la guía y orientación que deberían ser en las empresas?

Y yendo más al grano: ¿qué pueden hacer las empresas para que sus Objetivos Estratégicos Generales, y los objetivos de cada área o departamento, y de diferentes tipos, estén presentes y formen parte de la gestión diaria?

En un sentido muy real –más que metafórico–, podríamos intuir que si cada Director y cada Gerente tuviera los objetivos de la empresa (y los que constituyen su responsabilidad personal) escritos en un cartel que se moviera delante de ellos a cada paso y durante toda la jornada, cambiaría radicalmente su comprensión de cómo incide cada una de sus acciones y decisiones en el cumplimiento de los objetivos.

Como si fueran “gafas de realidad virtual” que tuvieran puestos delante de sus ojos.

Imagen objetivos empresariales

Objetivos empresariales y herramientas de gestión

Digámoslo claramente: la adopción e incorporación de herramientas de gestión tiene, precisamente, esa función.

Dicho de otro modo, y volviendo a lo ya mencionado acerca de la magia de los diferentes tipos de objetivos de una empresa, el Balanced Scorecard es la herramienta que aporta esas “gafas” que hacen posible traducir los objetivos –generales y particulares– a la gestión diaria de cada uno de los responsables.

¿De qué manera esto es así?

Porque el Balanced Scorecard es –en un sentido que pocos terminan de entender– una HERRAMIENTA DE COMUNICACIÓN de los objetivos de una empresa y de las estrategias para su implementación.

Y provee, además, las más potentes funcionalidades para hacer un seguimiento y monitoreo permanente del cumplimiento, por ejemplo, de los Indicadores (KPI) que dan cuenta de en qué medida los objetivos están siendo alcanzados (y en qué plazo).

Objetivos de una empresa: que nadie se haga el distraído

Y al mismo tiempo permiten identificar claramente –y a simple vista– cuáles son los Indicadores que están causando las desviaciones respecto de esos mismos objetivos. A modo de “semáforos”, ponen visualmente en evidencia dónde están las correcciones que se necesita introducir para garantizar seguir avanzando en la dirección correcta.

Y cuando decimos “a modo de semáforos”, es en sentido literal: con casilleros rojos, amarillos y verdes. Para que nadie pueda hacerse el distraído.

Imagen objetivos empresariales y KPI

Cuando la literatura empresarial explica, por ejemplo, las características de los objetivos de una empresa, enumera una serie de cualidades que les dan el estatus de “correctas” (por decirlo de un modo provocadoramente simplista).

Cuando las analizamos con cuidado, fácilmente podemos reconocer por qué decimos que el Balanced Scorecard es el principal aliado para una gestión empresarial exitosa. Veamos, con algunos ejemplos, de qué estamos hablando.

Los objetivos de una empresa deben ser:

1) Medibles

El Balanced Scorecard es una herramienta de medición por antonomasia. De hecho, la razón de ser del Balanced Scorecard es convertir en valores medibles elementos y factores de naturalezas diferentes, de manera que nada, en el ámbito de la gestión empresarial, escape a este requisito.

2) Claros

Como decíamos más arriba, un buen software de Balanced Scorecard se constituye en una herramienta de comunicación de los objetivos de una empresa y las estrategias para alcanzarlos.

3) Alcanzables

Aunque el Balanced Scorecard, por sí mismo, no puede “obligar” a ningún Director o Gerente a definir metas y objetivos que tengan un criterio de razonabilidad, sí permite reconocer, sobre la marcha (y dentro del plazo establecido), cuándo los objetivos de una empresa, o de un área en particular, necesitan ser modificados de manera que no terminen siendo fuente de frustraciones y malestares.

4) Desafiantes

Convengamos que una “pizarra” con alternancia entre semáforos verdes, amarillos y rojos, que van cambiando dinámicamente en la medida en que los objetivos se alejan o se acercan, resulta un estímulo altamente desafiante.

5) Realistas

Podríamos decir que alcanzables, desafiantes y realistas conforman una tríada que un Balanced Scorecard bien implementado ayuda a conformar (y gestionar) de manera óptima.

6) Coherentes

He aquí uno de los pilares fundamentales del Balanced Scorecard. Porque algunos de los principios conceptuales y metodológicos que están en sus mismos orígenes (y en su ADN) están orientados, precisamente, a dotar a la gestión empresarial de coherencia, tanto vertical como horizontal.

La coherencia interna de los objetivos de una empresa

Pensemos, por ejemplo, en dos de los “paradigmas” del Balanced Scorecard (si se me permite la expresión en este contexto):

  • El concepto de las “4 Perspectivas”, que apuntan a integrar, en el sistema de gestión empresarial, todos los ámbitos: el económico financiero, el de los clientes, el de los procesos internos, y el de crecimiento y aprendizaje.
  • El concepto de “Cascadeo”, que convierte en fácil (sin querer banalizar) la compleja tarea de articular y dar sentido (y ordenamiento matemático) a la sucesión de objetivos, controles y mediciones ascendentes y descendentes a lo largo y ancho de la organización.

Dicho lo cual, ¿cómo, y con qué grado de claridad, podrías responder ahora mismo a la pregunta acerca de cuáles son los objetivos de tu empresa?

La buena noticia es que, si tu empresa adoptara el Balanced Scorecard como herramienta (y metodología) para la gestión empresarial, tal vez no sería tan necesario que los retuvieras en tu cabeza como si fueran un mantra que tuvieras que repetir cien veces por día.

Sencillamente estarían allí, como una luz encendida que alumbra e ilumina, comunicando a cada uno la cuota parte de responsabilidad y compromiso que le toca para que todo funcione con sentido y coherencia.

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Sixtina fue fundada en 2005 como resultado de una sencilla observacion: las empresas cambiaron su forma de gestión, pasando a ser operadas por equipos colaborativos, con creciente uso de tecnología y amplia competencia potenciada por la globalización. Pero las empresas hispanoparlantes no se adaptaron a los cambios.

Al notar este desfase, Marcelo French y el equipo de Sixtina crearon la vision de Medir para Mejorar, y desarrollaron la Plataforma de Gestión Integral (PGI) para respaldarla. Gracias a nuestro conjunto de aplicaciones integradas, potentes y fáciles de usar, las empresas hispanoparlantes tuvieron la oportunidad de acortar la brecha de productivdad con herramientas como:

  • Cuadro de Mando Integral (Balanced Scorecard)
  • Modelos de Costos Basados en Actividades (ABCosting)
  • Business Analytics
  • Gestión de Procesos
  • Mapas Estratégicos
  • Control de Proyectos

Así, ofrecemos a nuestros Clientes un nuevo concepto de gestión, con información relevante, útil, integrada, online y personalizada. Después de todo, Sixtina se propuso ayudar a la modernización de las empresas hispanoparlantes, y que el mundo fuera más atractivo, generando una transformación empresarial tras otra.

Eso es lo que hacemos todos los días.

Sixtina fue fundada en 2005 como resultado de una sencilla observacion: las empresas cambiaron su forma de gestión, pasando a ser operadas por equipos colaborativos, con creciente uso de tecnología y amplia competencia potenciada por la globalización. Pero las empresas hispanoparlantes no se adaptaron a los cambios.

Al notar este desfase, Marcelo French y el equipo de Sixtina crearon la vision de Medir para Mejorar, y desarrollaron la Plataforma de Gestión Integral (PGI) para respaldarla. Gracias a nuestro conjunto de aplicaciones integradas, potentes y fáciles de usar, las empresas hispanoparlantes tuvieron la oportunidad de acortar la brecha de productivdad con herramientas como:

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