Como punto de partida, digamos que no existe empresa sin planificación. A esta premisa básica y elemental, agreguemos que no es lo mismo planificación que planeación estratégica. Al menos, no son necesariamente lo mismo.

Una planificación puede ir desde una idea general que el empresario o emprendedor tiene en mente –y que seguramente guía y alumbra su accionar cotidiano–, hasta un plan perfecta y cuidadosamente estructurado, con objetivos, metas y acciones a desarrollar, con sus respectivos plazos de implementación.

Lo que constituye una de las características distintivas de una planeación estratégica es, precisamente, la definición y el diseño de estrategias que trazan el camino a recorrer para alcanzar los objetivos establecidos para asegurar la sustentabilidad del negocio y, por lo tanto, de la empresa como tal.

¿Cómo hacer la planeación estratégica de la empresa?

Para que exista realmente una planeación estratégica que asegure los resultados de negocio que todo empresario espera lograr, la primera condición es que haya una correcta definición de los Objetivos Estratégicos del negocio.

Si pensamos en la empresa como una organización, con múltiples áreas, cada una con sus líderes y equipos de colaboradores, cada una de esas áreas debe tener sus propios Objetivos Estratégicos, los cuales confluyen hacia el Objetivo General de la empresa u organización.

Visto de este modo, es evidente que tiene que haber una coherencia y un alineamiento entre los objetivos de cada área con los del conjunto de la empresa.

También se hace evidente la brecha que puede haber entre una “planificación”, en los términos que planteamos al comienzo, y una verdadera planeación estratégica con las características y cualidades que garanticen el éxito de la gestión empresarial.

La necesidad de una herramienta consistente para la planeación estratégica

La complejidad de la tarea de gestionar una empresa en un escenario de estas características, y de hacerlo en un entorno de negocios cada vez más competitivo, impone la necesidad de contar con una herramienta de gestión que cumpla con una doble condición.

Debe, por una parte, facilitar una tarea tan compleja y, al mismo tiempo, reunir en un solo lugar toda la información a la que cada uno de los responsables necesita tener acceso para saber dónde se encuentra en el momento presente en relación a los Objetivos Estratégicos establecidos.

Porque, en la eventualidad de haber desviaciones respecto de los Objetivos, la Alta Gerencia y cada Gerente deben ser alertados a tiempo para poder introducir las correcciones que aseguren que los resultados esperados serán alcanzados.

La planeación estratégica y el Cuadro de Mando Integral (o Balanced Scorecard)

El Cuadro de Mando Integral (o Balanced Scorecard) es la solución que empresas de todo tipo y tamaño vienen usando desde hace mucho tiempo en todo el mundo. Y es que, además de basarse en una metodología probada de planeación estratégica y gestión empresarial, facilita enormemente hacer realidad la definición de Objetivos Estratégicos a lo largo de toda la organización empresarial.

En el Cuadro de Mando Integral la planeación estratégica se traduce en un Mapa Estratégico que cubre la cuatro “perspectivas” generales del Balanced Scorecard: la perspectiva financiera, la perspectiva del cliente, la perspectiva de procesos y la perspectiva de crecimiento. En la metodología del Balanced Scorecard, estas cuatro perspectivas generales cubren todos los factores que los líderes de la empresa deben considerar en su planeación estratégica y su ejecución.

Mapa Estratégico en el Balanced Scorecard, para una Planeación Estratégica orientada a resultados

El Balanced Scorecard y el alineamiento organizacional

Como herramienta de gestión, el Balanced Scorecard facilita, por un lado, la definición de Objetivos Estratégicos óptimamente alineados a lo largo y ancho de toda la organización. Y, adicionalmente, definir los “indicadores” (Key Performance Indicators, KPI) que permitirán monitorear de manera permanente el grado de cumplimiento de los Objetivos.

No menos importante, el Balanced Scorecard ayuda a decidir las Estrategias y las Tácticas (las acciones concretas) a desarrollar para alcanzar esos Objetivos. Y, al definir Indicadores para medir el grado de cumplimiento a lo largo del ciclo de implementación, permite establecer “semáforos” que emiten “alertas” en el caso de estar presentándose desviaciones que impedirán alcanzar los resultados establecidos.

La visión sistémica de una planeación estratégica moderna

El liderazgo empresarial moderno lleva en sus entrañas un paradigma radicalmente diferente al de la conducción vertical y patriarcal propia del industrialismo. La visión sistémica, tan claramente explicada por Peter Senge en La Quinta Disciplina, pone de relieve la importancia de la visión integral de la gestión empresarial. En la misma línea, Eliahu Goldratt (autor del best seller La Meta), con su Teoría de las Limitaciones (Theory of Constraints, TOC), dejó en claro que la cadena se corta por el eslabón más débil, lo que hace que el éxito de toda una gestión empresarial descanse en el éxito de cada una de sus partes.

Ya no se trata, entonces, de encontrar culpables de los fracasos, sino de contar con las herramientas adecuadas para corregir a tiempo las causas que pueden llevar al fracaso. Una herramienta que, sobre la base de una buena planeación estratégica, emita “alertas tempranas” que permitan enderezar el rumbo antes que sea demasiado tarde.

La planeación estratégica y la gestión integral de la empresa

Si bien el Cuadro de Mando Integral alcanzó rápidamente la consagración y el reconocimiento mundial en los años noventa, el escenario de los negocios se sigue moviendo a un ritmo vertiginoso. La necesidad de lograr importantes y crecientes reducciones de costos, para ser competitivos a nivel global, impuso más recientemente una revisión de la contabilidad de costos tradicional. El nuevo paradigma, en ese terreno, es el Costeo Basado en Actividades (ABCosting).

El desafío para las herramientas de gestión empresarial es hoy, más que nunca, mantener esa visión integral de la gestión, sin perder la simpleza y agilidad de sus interfaces. En ese sentido, la Plataforma de Gestión Integral de Sixtina Consulting Group tiene el mérito de reunir ambos enfoques (el del Balanced Scorecard y el ABCosting), y articularlos en Dashbords que ponen al alcance de cada Directivo y cada Gerente la información precisa, simple y clara que necesita para su gestión diaria tanto como la de mediano y largo plazos.

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