Contabilidad de costos: ¿un cálculo de costos exacto, pero completamente erróneo?

Según una ingeniosa explicación del sistema de cálculo de costos basado en actividades (ABCosting), éste busca obtener resultados aproximadamente correctos antes que cálculos exactos pero completamente erróneos, como sucede –según esta perspectiva– con la contabilidad de costos tradicional.

La aparición y desarrollo de nuevos sistemas de cálculo de costos –entre los cuales el ABCosting es el más difundido en los países centrales– tiene su razón de ser en las complejidades y desafíos que trajeron aparejados la globalización de la economía y el cambiante entorno de negocios. Junto con aquellas razones, la profunda transformación de las relaciones entre las empresas y sus competidores coloca a las gerencias ante la exigencia de contar con información certera en materia de costos para dar un fundamento sólido a sus decisiones estratégicas.

Hasta más o menos mediados del siglo pasado, la contabilidad de costos reflejaba actividades y transacciones muy simples, en las que predominaban los costos directos y variables. Las empresas mismas eran unidades productivas de poca complejidad. Pero junto con productos cada vez más sofisticados, los procesos productivos se fueron haciendo también más complicados.

Cambiando el paradigma de la contabilidad de costos tradicional

Las empresas fueron ampliando su capacidad física, incrementando sus relaciones con terceros, debieron recurrir a mano de obra especializada para nuevos tipos de tareas, e implementar nuevas modalidades de producción.

En un escenario de estas características cambiantes no es de extrañar que los métodos tradicionales de la contabilidad de costos fueran dejando ver sus debilidades y falencias. La aparición y creciente incidencia de costos fijos e indirectos hicieron emerger complejidades en los registros contables, y generaron la necesidad de definir criterios más acertados para su imputación a los productos.

El crecimiento a gran escala de las empresas después de la Segunda Guerra Mundial se dio de la mano de grandes avances tecnológicos. Pero a la luz de la contabilidad de entonces, las empresas seguían aplicando los criterios tradicionales a los costos indirectos, como la energía, el mantenimiento y la amortización de las maquinarias utilizadas en los procesos productivos.

El cambio tecnológico tuvo un fuerte impacto en los sistemas de producción de las grandes empresas, que rápidamente se transformaron en capital intensivos, y la mano de obra dejó de ser el ítem más importante a la hora de imputar costos. Los avances de la cibernética y la robótica le dieron el golpe de gracia al trabajo humano directo como factor más importante del sistema productivo.

¿Por qué un cálculo de costos “basado en actividades”?

Fue primero en los Estados Unidos donde los empresarios plantearon la inquietud por unos sistemas de contabilidad de costos que ya no respondían a las necesidades cambiantes, y advertían que en ello iba la vida de sus negocios. Tres de los autores que hicieron punta en esta senda fueron Robert Kaplan, H. T. Johnson y Eliyahu Goldratt (autor del best seller “La Meta”). Ellos fueron terminantes en sentenciar que las normas de la contabilidad financiera y fiscal no debían ser las que guiaran a los sistemas de contabilidad de costos.

Según una definición que resulta muy fácil de comprender, el ABCosting (o Costeo Basado en Actividades) consiste en “imputar metódicamente todos los costos indirectos de una empresa a las actividades que los hacen necesarios, y luego distribuir los costos de las actividades entre los productos que hacen necesarias a las actividades”.

En resumidas cuentas, lo que vale es que una correcta identificación de todas las actividades necesarias para fabricar un producto –lo que incluye las actividades necesarias para que la empresa en sí misma funcione–, la determinación del costo de dichas actividades y la correcta asignación de esos costos a los productos, contribuyen a una efectiva toma de decisiones en materia de productos, segmentos de mercado y relaciones con los clientes, entre otros factores determinantes para la productividad y rentabilidad del negocio.

De un modo muy práctico, el sistema de Costeo Basado en Actividades permite obtener y entender la información sobre los costos de los productos y servicios, facilitando una acertada determinación de sus precios en función de su rentabilidad y competitividad.

Se trata de información estratégica clave para el negocio, ya que permite a los gerentes concentrarse en la optimización de cada actividad, mejorando sensiblemente su eficiencia y logrando importantes reducciones de costos, con impacto sobre el precio final y la competitividad, sin sacrificar calidad de cara a los clientes. Del mismo modo, permite identificar actividades que no agregan valor.

Un nuevo escenario que desafía a la contabilidad de costos tradicional

En síntesis, a lo largo de la primera mitad del siglo veinte –más o menos– la matriz de las decisiones empresariales se mantuvo relativamente estable. Pero las cosas fueron cambiando a un ritmo cada vez más acelerado, y una serie de fenómenos terminaron de sacudir el tablero de un modo definitivo. Para dar unas breves pinceladas del nuevo cuadro de situación:

  • Las ventas de muchos productos crecieron de manera dramática, y las empresas no tenían un conocimiento acabado de la estructura de costos de los mismos.
  • Muchos productos tradicionales, que tenían una posición sólida en el mercado, fueron desapareciendo rápidamente.
  • Los costos de las funciones de apoyo sufrieron un crecimiento relativo mucho mayor que los costos directos de fabricación del producto en sí.
  • En la alta dirección de las empresas comenzaron a plantearse discusiones acerca de la eficacia de los sistemas tradicionales de costos y los problemas que trae aparejado establecer los precios sobre esas bases obsoletas.
  • La coexistencia de diversos métodos de imputación de costos fue generando una confusión creciente en las áreas de costos de las empresas.
  • Muchos empresarios comenzaron a sentirse incómodos con la práctica de establecer precios en función de costos pasados, y creían que más bien debían tomar en cuenta los costos futuros.
  • Aparecieron nuevos conceptos, como el de “costo competitivo”, que pone la mira en la relación entre los costos de la propia empresa y los márgenes del competidor.
  • Se percibió la necesidad de incluir en los análisis de rentabilidad de los productos las estimaciones de la demanda y la valoración del producto por parte de los consumidores.

El ABCosting fue el resultado más fructífero de toda esa convulsión en las esferas del management, y las empresas que basan en ella su gestión cuentan con una poderosa herramienta de análisis de las actividades de la empresa y su impacto sobre todas las variables del negocio.

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